Una nueva visión para entender el plan de Dios

Durante este mes, hemos estado reflexionando sobre “Los planes de Dios”. A lo largo de la historia bíblica, encontramos muchos textos que se refieren al plan de Dios con la humanidad. Ese plan trata sobre la vida y la bendición para todo el género humano. No obstante, por su rebeldía, el hombre y la mujer elaboran sus propios planes que se desvían del propósito divino. Dios es el Señor de todo cuanto existe y su dominio se ejerce sobre el universo entero. Nada escapa a su control. A veces, los re yes y poderosos del mundo piensan que pueden llevar a cabo sus planes, sin depender de Dios, pero se equivocan. Vamos a enfocarnos en un pasaje que trata de los planes del rey de Siria contra Israel, y el plan de Dios: 2ª. Re.6.8-23. Dios quiere que sus hijos e hijas sean instrumentos de bendición en sus manos para llevar a cabo sus planes y para participar de estos, debemos tener una visión superior al común de las personas.

1. Visión espiritual: v.12, 16-17

Tipos de visión: a) natural: “14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. 1ª Co.2.14-16. Según este pasaje, hay dos tipos de visión: la natural y la espiritual. La primera se caracteriza por tener una percepción limitada del presente y del entorno que nos rodea. Vemos lo que está frente a nuestros ojos, y nos dejamos llevar por las impresiones que desatan nuestros sentidos. Juzgamos según las apariencias, pero desconocemos lo que hay en el corazón de las personas. Así mismo, la parte espiritual queda oculta de nuestra vista. b) La segunda corresponde con una visión espiritual que depende, estrictamente, del Espíritu de Dios. Por eso es espiritual porque viene de Dios quien tiene el dominio de todo. Ese tipo de visión trae revelación para los siervos de Dios que obedecen los mandatos divinos. Tal es el caso del profeta Eliseo. La Biblia relata que el rey de Siria hacía planes en contra de Israel, pero Dios se los revelaba a Eliseo para dar salvación al rey de Israel y a su pueblo. El rey sirio pensó que había algún espía entre ellos, pero uno de sus siervos le dijo: “El responsable es Eliseo, el profeta que está en Israel. Es él quien le comunica todo al rey de Israel, aun lo que Su Majestad dice en su alcoba” (v.12). Por esa razón el rey de Siria envió a capturar al profeta en la ciudad de Dotán. Cuando amanece, el joven que sirve a Eliseo, Giezi, ve que toda la ciudad está sitiada con ejércitos enemigos y se llena de miedo. Esa es la visión natural. El ve lo que está frente a sus ojos: militares, caballos de guerra, armas. Podemos extraer una primera y gran enseñanza: no basta con estar en la iglesia o con andar al lado de un siervo o sierva del Señor para adquirir la visión espiritual; se hace necesario convertirse en un siervo directo de Dios en quien el Espíritu Santo traiga dirección y revelación divinas.

2. Visión de seguridad: v.16-17. El creyente no se conduce por el temor o el miedo. Sabe a quién sigue y con quién está. La visión espiritual también lleva implícita una visión de seguridad en el accionar cotidiano: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” Salmo 27.3. Esta era la experiencia de David, quien tenía plena confianza en Dios. El profeta Isaías lo afirma así: “17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” Is. 54.17. Por eso cuando Giezi llega ante Eliseo para darle la mala noticia, Eliseo le dice: “No tengas miedo; son más los que están con nosotros que los que están con ellos”. El ejército de Siria no era nada a la par del ejército celestial que estaba allí para proteger a Eliseo como profeta de Dios. Eliseo tenía la visión espiritual y sabía que su vida no dependía de la decisión de los sirios sino de Dios. El temor, el miedo, siempre han acompañado al ser humano, pero quien deposita la vida en las manos del Señor, aprende a darse cuenta que no debe temer porque Dios está con él, “por donde quiera que vaya”. Eliseo enfrenta a los recién llegados e invoca a Dios para que queden ciegos; de esa manera los lleva a Samaria, ante el rey de Israel.

Hoy no tenemos lucha con ejércitos humanos, sino contra las huestes de maldad que están en nuestro mundo controlando las mentes de dirigentes políticos, economistas, filósofos, y de muchos más que emplean con artimaña el engaño. Pablo en Efesios nos llama a prepararnos para librar una lucha contra los poderes de las tinieblas que operan en las regiones celestes. Para entender cómo se mueve el enemigo, nos corresponde desarrollar una visión espiritual, así como lo hizo Eliseo. Véase Ef. 6.10-18. Y Pablo en 2ª. Co.10.4-5 declara: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

3. Visión para bendecir: v.22-23. Cuando Eliseo ha llevado ante el rey de Israel a los sirios, pide a Dios que les devuelva la vista. El rey le consulta al profeta si procede con la ejecución de cada uno de ellos. Pero Eliseo asume una actitud totalmente opuesta a la conducta de pueblos que se odian. Ordena que se les dé agua y alimentos, haciendo un gran banquete. Es decir, Eliseo tiene una visión para bendecir y dar vida, no para condenar y dar muerte. Después ellos regresan a Siria y dice el texto bíblico que no volvieron más bandas armadas contra Israel, por lo menos por un buen tiempo. Aunque ellos traían la orden de capturar a Eliseo, más bien son capturados por el profeta. En lugar de llevarlos a la muerte, reciben alimentación como si fuesen visitantes esperados. Es decir, el mal se paga con bien; en lugar de maldecir, se bendice. Ese es el comportamiento del cristiano: no piensa en la venganza. Su actitud refleja el carácter de Cristo quien dijo: amad a vuestros enemigos, bendecid y no maldigáis. (Mt.5.44). Ro. 12. 14,20.

¡Bendiciones!

Niray Bernal C.

5 de abril, 2014