Somos salvos por gracia y por misericordia. En repetidas ocasiones podemos leer en el Nuevo Testamento acerca de nuestra justificación, cuando Pablo dijo: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, “ (Romanos 3:24), entendemos que lo que yo haga no va a delimitar mi vida y mi desenlace, si no que el haber creído en Jesucristo es mi Salvación.
“Haber creído”, esa frase es la que resuena en mi cabeza una y otra vez, ¿qué significa creer en Jesucristo? Para un “religioso” el creer en Jesucristo implica una etiqueta en la frente con la que se esconde del mundo, para una persona del mundo es locura (“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1 de Corintios 1:18), pero para un verdadero discípulo creer en Jesucristo marcó su historia.
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;” Juan 8:31.
Verdaderos Discípulos: Jesús se expresa acerca de los verdaderos discípulos, eso implica que existen falsos discípulos que dicen seguir a Jesús, pero realmente no lo hacen. Hermanos, este versículo es una alerta para todos nosotros, para aquellos que decimos haber creído en Cristo y nos llamamos salvos por su gracia.
No pongo “en tela de juicio” nuestra justificación por la gracia, les comento hermanos que es el único camino al Padre. Jesucristo fue El Hombre que abrió camino a una comunión con Dios Padre; pero hermanos, de algo también estoy segura y es de que la palabra CREER va más allá de confesar con nuestra boca. Creer significa ser un verdadero discípulo y un verdadero discípulo sigue a Jesús, imita sus acciones, sus palabras y llega a hacer mayores cosas que las que el mismo Jesús, el Maestro hizo. “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” Juan 14:12.
No conozco la visión que usted tiene del evangelio, también sé que en Manantial de Fe existen personas con muchos años de pertenecer a la iglesia y para otros hoy 11 de mayo es su primera vez; pero hermanos independientemente de lo que haya hecho con su vida o de lo que yo haya hecho con la mía en el pasado, Dios está haciendo un llamado a la Iglesia Manantial de Fe a que seamos verdaderos discípulos suyos.
Un verdadero discípulo no se separa del maestro, observa cada paso que da e imita sus acciones. ¿Qué hizo Jesús? Ese caminar en amor, la entrega por el más necesitado, el testimonio, la vida en santidad, la palabra a tiempo y fuera de tiempo sobre la Salvación, Varón que exhortaba cuando debía hacerlo, pero perdonaba y ablandaba su voz cuando alguien le necesitaba, ese es nuestro Maestro.
Hermanos roguemos a Dios para que su visión y la mía sea renovada y no nos conformemos al mundo que existe. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:2. Pensemos más allá de lo que pensamos ahora, si usted no le sirve al Señor le invito a integrarse a algún Ministerio de nuestra Congregación, ponga sus dones al servicio de Dios y lleve vida a quien no la tiene. Y si usted hermano es como yo, que tenemos un servicio delante del Señor, analicémonos , evaluemos cada cosa que hacemos y definamos si hacemos todo con amor y pasión o no.
Dios llamó a hombres y mujeres que lo dejaran TODO por seguirle. Hombres y mujeres apasionados por Cristo, por compartir con otros “la buena noticia del evangelio”, hombres y mujeres llenos de amor y de gozo, con una visión amplia, deseosos y dispuestos a ir a las naciones a hacer discípulos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Niñas, niños, jóvenes, adultos y ancianos lo esperan a usted y a mí, nosotros somos el cuerpo de Cristo, no esperemos a que Dios envíe a otros en Su nombre, vayamos hermanos, llevemos vida, continuemos la carrera que aún no acaba, esa carrera en la que la meta no es otra, mas que la Vida Eterna.
“Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.” Lucas 9:23
¡Dios le bendiga!, Jéssica Fallas.