El Espíritu es Vida

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Jesús en varias ocasiones indicó a sus discípulos que al marcharse dejaría un Consolador. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.“ Juan 14:26.

El Espíritu Santo fue una promesa, fue enviado con un propósito en específico, y fue habitar en nosotros y darnos vida, instruirnos, fortalecernos, recordarnos la Palabra de Dios. El Espíritu Santo no es cualquier cosa, El Espíritu Santo es Dios, y no podemos verlo como algo común o algo inexistente, más bien debemos reconocerle en nuestra vida, porque si Dios habita en nosotros, nuestra vida va a ser diferente a la del resto.

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.“ Romanos 8:1-4.

Cualquier ser humano después de pecar está condenado a una muerte eterna, sin embargo Jesucristo murió por toda la humanidad, quien le acepta y reconoce como su Señor y Salvador tiene vida y esa vida es transmitida por medio del Espíritu Santo. La obra del Espíritu en nosotros se reconoce, porque no es algo que alguien más pueda hacer. Para ser verdaderamente transformados necesitamos la acción del Espíritu Santo en nuestra vida. Como dice en Romanos 8, antes vivíamos según la naturaleza pecaminosa, más ahora vivimos por el Espíritu. Ahí hay un antes y un después, por lo tanto después de que aceptamos a Cristo en nuestro corazón y somos llenos del Espíritu Santo, no podemos ser igual que antes.

La obra del Espíritu Santo se observa en quien sea que se desarrolle. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17. Dios trae vida a nosotros quienes antes estábamos muertos.

Esto me hace recordar aquella visión de Ezequiel, cuando se encontró en medio de un valle de huesos secos y el Señor le dijo que profetizara sobre esos huesos, y profetizó y el Espíritu vino de los cuatro vientos y los huesos que estaban muertos vivieron (Ezequiel 37). Así de esa misma manera, cuando el Espíritu de Dios viene sobre nosotros, nosotros pasamos de muerte a vida. Somos personas completamente libres y capacitadas para toda buena obra.

Hermanos el tener al Espíritu Santo no es una condición de un cristiano, no elegimos tenerlo o no, todos los que nos llamamos hijos de Dios, cristianos deberíamos de vivir con el Espíritu Santo, el Espíritu es quien nos convence de pecado, es quien nos instruye, es Dios es nosotros.

Hermanos para todos fue enviado, Dios no hace acepción de personas, ni tampoco desprecia un corazón humillado delante de Él. Oremos al Señor para que seamos cada vez más llenos de su Espíritu y para que la obra del Espíritu Santo, esa que es vida se vea reflejada en cada uno de nosotros.

Que Dios les bendiga.

Jéssica Fallas G.